Mientras escribía mi presentación de radio sobre honestidad y valores, no pude sino recordar lo doloroso que fue para mi comprender en carne propia el concepto de esta virtud.
Desafortunadamente no lo aprendí cuando tenía 5 anos. Todavía me parece verme entrar al aula, vestida con mi uniforme azul de tabletitas y tirantes. Recuerdo respirar el aroma del almidón de mi blusa blanca, tan blanca que hasta parecía tener destellos azules. Aun siento la tensión de mis ojos grandes recorriendo cada rincón del salón de clases, estaba fascinada por la gran variedad de texturas y materiales fantásticos que jamás en mi vida había visto. Mis ojos se posaron intrigados en unos pequeños paquetitos de palitos de colores agrupados por números. Números que a mi corta edad no significaban nada. AHH! pero el color de los palitos y el atractivo de la cinta que los enlazaba era enloquecedor.Me la pase casi toda la clase volteando mi cabeza en dirección a los tentadores paquetitos que parecian llamarme.

Cuando llego la hora del recreo, la maestra dijo,"ahora pueden jugar con lo que deseen solo hasta que suene la campana" Me levante apresuradamente corriendo hacia la esquina preciada. Como si estuviese tocando un tesoro escogí el paquetito mas grande, decía "100" con mis torpes dedos desenrede el lazo y todos los palitos de colores se desparramaron por el suelo, comencé a recogerlos uno a uno, el color fabuloso y brillante y el ruido que hacían al moverlos era enloquecedor, yo estaba intrigada por su textura, su brillo, pero mas que nada por el sonido musical que salía de ellos. Nunca en mi vida había visto algo así, Bueno, en realidad nunca había tenido muchos juguetes, pero esto era sensacional, muchisimo mejor que un juguete. OH No!! Sonó la campana y muy triste a pesar de mi voluntad tuve que devolverlos a su lugar. Pero durante la hora de almuerzo no podia dejar de pensar en los bastoncitos de colores. La curiosidad y la inquietud por tenerlos nuevamente era tan grande que maquine un plan que no podía fallar. "Comeré mas rápido que nadie," pense, " y regresare al salón antes que nadie, tomare el paquetito y lo esconderé en mi bolsa escolar." Perfecto plan! Me trague la merienda casi sin masticar, hasta esa leche caliente y espumosa maluca me tuve que tomar, si no me la tomaba; no me dejaban salir del comedor escolar GRRRRR con nauseas y aguantándome los deseos de vomitar; Corrí al salón, nerviosa me dirigí hacia la esquina maravillosa del aula.

En menos de un segundo y antes de que nadie llegara hurte los bastoncitos y los metí en el cuaderno, y después los escondí en la mochila. El corazón me latía tanto que me parecía escucharlo. Temía que los demás percibieran sus latidos. No podía aguardar a que arribara la hora de llegar a casa y poder jugar con mi valioso botín.

Mas tarde en mi casa apenas quise comer porque ansiaba tener suficiente tiempo para jugar antes de ir a la cama. Temblando de ansiedad, con excitación y temor a la vez me dirigí al balcón después de que mami me dispensara de la mesa y escondida detrás del sillón de mi abuelo comencé a jugar con mi nuevo juguete. Ensimismada y perdida en mi juego mental no percibí cuando mami se detuvo frente a mi, fue su voz que como un trueno me arranco del espacio de mis sueños y fantasías, “¿De donde sacaste esos bastones? Temblando asustada respondí, “me los dieron”- “¿quien te los dio?- “Mi amiguita en la escuela”- “Que amiguita- tu no tienes amiguitas?- “OH si” grite, “Maria Antonia me los regalo” Y quien es Maria Antonia?” Pues mi amiguita nueva- Mami se bajo a mi nivel y tomo los bastoncitos con sus manos grandotas, tomo la cinta que decía “100” y mirándome a los ojos dijo-“Mañana voy contigo a la escuela para que le devuelvas esto a la tal Maria Antonia- aunque esto no es de ninguna Maria Antonia, esto parece algo de tu maestra.” su mirada era tan profunda y su voz tan firme que yo empecé a llorar y como una muñeca de cuerdas comencé a gritar.” Ay mami perdóname, Maria Antonia no es mi amiga, yo me los lleve de la escuela porque a mi me gustaron mucho y yo quería jugar con ellos, pero yo los iba a devolver mañana.” Mami me miro muy seria y dijo- “esta bien no hay problema.- Mañana voy contigo, y al frente de toda la clase vas a devolver los palitos a la maestra, y te vas a disculpar por haberlos cogido sin permiso y ahora te vas a la cama, no sin antes pedirle perdón a papa Dios por mentirosa.” "Si sigues asi un angel te va a halar por los pies"

Sabrán que no dormí en toda la noche pensando en la vergüenza de devolver los bastoncitos, pero sobre todo escondiendo mis pies para que el angel no los encontrara. Ay pero la peor vergüenza fue cuando tuve que devolver los palitos al frente de la clase, Mrs. Quinonez me hizo dirigirme a todos y yo, llorando y en voz alta y "bien clara" para que todos me escucharan bien. El bochorno fue tan grande que aun me parece sentir el sudor rodando por mis mejillas y las rodillas temblando de miedo y frío.

Lamentablemente esta no fue mi gran leccion de honestidad- Pero eso si aprendi a arropar mis pies muy bien para hacerle el trabajo mas dificil a los angeles.