" href="http://celebrandolavida.espacioblog.com/post/2006/12/27/la-gran-leccion" rel="bookmark">La Gran Leccion: Parte II 
Era un día precioso de primavera. El sol brillante y calido. Cogida de la mano de mis dos chiquitos, Nanda y Gabelnacho esperaba el bus. Contando en mi mente las monedas que tenia y el dinero suelto me di cuenta que contaba apenas con dinero suficiente para pagar por mi boleto de ida y regreso y apenas para almorzar con los dos nenes. Quería ir a pasear a Nueva York, mi esposo iba a trabajar hasta tarde y yo realmente quería tomar ventaja del día precioso de primavera. Así que decidí como quiera arriesgarme. Cuando el bus se detuvo subí con los niños y le di al conductor el importe de un boleto (el mío), rápidamente le dije a los niños "caminen" - El conductor me pregunto la edad de los niños. Mis ojos se posaron en el letrero que claramente indicaba que los niños de cinco anos o menos viajaban gratis. Yo muy segura de mi misma respondí "cinco y tres"- El conductor dijo pasen- De pronto mi hija con los ojos grandotes y sorprendida grita; "OH no mami, yo tengo seis y Gabelnacho Cuatro" - Sentí que una ducha de agua helada me bañaba. Yo muy firme dije, "no mi amor tu tienes cinco añitos" - La chiquita vuelve y grita con su vozarrón potente- y esta vez mirando al conductor- " OH no- yo nací el 4 de febrero de 1985, así que tengo seis años". - El conductor se echo a reír a carcajadas, y el resto de los pasajeros del bus con su mirada posada sobre mi reían también. El conductor dijo-" pase- pase- la próxima vez la niña paga" - Pidiendo fervientemente a Dios que me desapareciera y a la tierra que me tragase camine por el pasillo interior del bus en dirección a la parte de atrás, no quería mirar a nadie, mi rostro y mis orejas ardían como si llamaradas de fuego estuviesen apuntando hacia ellos. Mientras caminábamos, mi hija gritaba-"porque mami, porque dijiste que tengo cinco si tu sabes que yo tengo seis- y hablando con la gente del bus repetía ”yo estoy en primer grado y además nací el 4 de febrero del 1983" Adormecida de la vergüenza llegue al asiento del fondo del bus y senté a ambos niños a mi lado. Mi niña seguía como un eco cuestionándome porque había mentido? De pronto me di cuenta de lo que estaba pasando en ese momento. De mi respuesta dependería cuan honestos o deshonestos mis hijos podrían ser en el futuro, como ellos me iban a ver, que iban a pensar de mi. Con que cara les iba a pedir que dijesen siempre la verdad, si yo su propia madre había mentido descaradamente frente a ellos.
Estaba tan molesta, tan molesta con mi niña- que le dije "cállate ya por favor"- ella continuo- confundida y curiosa me preguntaba una y otra vez-"porque esto- porque aquello? Avergonzada de mi misma pensé-“estoy molesta conmigo misma, ella no tiene la culpa” Como enmendar esto” nada no tengo otro remedio que contestar humildemente y honradamente. Muy penosa dije” mamita- mama dijo una mentira muy fea, y eso estuvo muy mal hecho- perdóname, esto no va a volver a suceder- tu tienes razón tu tienes seis anos y gabelnacho cuatro” – La nena me miro con sus grandes ojos redondos y se rió dijo “no se dicen mentiras” y yo reí “ no – no se dice mentiras” Al llegar a Nueva York, saliendo del bus, mi mirada se cruzo con la mirada aprobadora de un anciano que viajo al frente de nosotros y que obviamente fue testigo de mi lucha. Muy cortésmente sostuvo la puerta para que yo bajara. Cuando le di las gracias por su ayuda, su sonrisa tierna me hizo sentir mejor. Esa noche no me tuve que arropar los pies.
